De Repente es una película realizada "entre buenos amigos", ("with a little help from our friends – dixit los Beatles) con un "no-presupuesto" y con una mínima cámara "prosumer" digital. El cine digital te da la posibilidad de expresarte con libertad (claro… económica).

En el año 1999 se me otorgó el Premio Nacional de Cine para estimularme a continuar -comencé en 1961- en la profesión de cineasta. En mi obra cinematográfica existen temas y preocupaciones recurrentes, todas relacionadas con Venezuela. “Mérida no es un pueblo”, como se llama uno de mis cortometrajes, es el nombre un artista plástico no de un pueblo. “El Cine Soy Yo”, un “road movie” criollo, no es la frase prepotente de un personaje sino el grito interior de un moribundo y angustiado protagonista. En “Bach en Zaraza”, el músico alemán viaja a Venezuela para fusionar su música con la del llano de Ignacio “Indio” Figueredo. “El Secreto” es la aventura de un “thriller”, “Aire Libre” un “river movie” histórico y “Yotama Se Va Volando” una fábula intimista.

¿Por qué llamarla “De Repente, la Película”? El film es una película “Repentista” porque todo sucede “de repente”, como diría mi maestro Freddy Reyna. En “De Repente, la Película” quise poner en escena la filmación de una película,  convertir el conocimiento que he tenido de hacer cine, en burla, -una suerte de “AIDEGART” (tragedia al revés)- como sólo lo logran hacer los que han vivido a fondo un tema. Quise realizar una comedia: “una locura buenísima…” como un crítico de cine llamó al guión; una farsa  independiente para un público que aprecia lo picaresco y el humor grave y atrevido. “De Repente, la Película” es un filme surge de la la Comedia del Arte italiana, al Grand Guignol francés, a la picardía criolla y, sobretodo, al cine burlesco de mediados del siglo 20: los Keystone Cops, Duck Soup y Hellzapoppin.  Para rodar utilicé un equipo de video liviano y técnicos de primera categoría. Esto me permitió realizar, en corto tiempo, un filme independiente y libre.

Durante un rodaje, los técnicos y actores viven un mundo irreal. En “De Repente, la Película” esa realidad se cuela a través de la radio, la televisión, los celulares… La existencia se convierte en poesía fantástica y se enriquece a través del cine. La selva no es selva. El policía, además de su trabajo de esbirro, es mago, Wanda, la mujer vampiro, se ha metido tanto en su papel que no logra salir de el. Marvin es homosexual pero cuando los malandros lo atacan para robarlo, se defiende como experimentado karateca. Cristofué, y su muñeco “alter ego”, aprendió de los hermanos Marx: de Harpo lo superfluo de hablar y de Groucho su anarquismo revitalizador.

La muerte y los accidente revolotean alrededor de cualquier set de filmación. Viví varios accidentes y dos muertes durante el rodaje de “El Cine Soy Yo”. ¿Cómo conjurar esas verdades? a través del arte y la capacidad de reírnos de nosotros mismos y de la realidad.

El “espectador/sombra” es la sombra mas allá del espejo, el crítico que somos todos al habernos convertido en espectadores cinematográficos desde muy jóvenes. La escoba se convirtió en pareja en un Calypso “a lo Bollywood”, una suerte de “pasar escoba sobre el pasado”.  En “De Repente, La Película” los muertos renacen, comienza otra época y la vida y el cine continúan.

YoutubeGallery Theme Not Set