"Los hombres habían vivido hasta entonces libres de fatigas y enfermedades, pero Pandora, primera mujer y regalo de los dioses, abrió un ánfora que contenía todos los males, liberando todas las desgracias humanas. El ánfora se cerró justo antes de que la esperanza fuera liberada"
Hesiodo, de la obra Trabajos y días. 700 a. C

De esta manera se nos presenta a la primera mujer y "heroína" de la cultura occidental, en la que ya se definía el concepto fatalista de este ser, en la figura de "Pandora", por cuyas acciones llegaron los males al mundo, reforzando la visión bíblica de "Eva" como primera mujer y causante de que el hombre perdiera el paraíso. Es necesaria esta introducción histórica para comprender la naturaleza de la "heroína", aquella mujer que realiza un viaje heroico o llamado a la aventura, en una concepción campbelliana, que además de la carga de la prueba que debe pasar, lleva implícito el estigma histórico de ser la fémina, la que desata las pasiones y dramas del hombre en la religión, la mitología y la literatura desde la génesis del hombre.

Es entonces que apreciamos el valor de la figura de la mujer, la Heroína, cuando es el centro del relato, de la historia, pues la carga de dramas, sátiras, complejas relaciones que se desarrollan por y en torno a ella, constituyen la base de gran cantidad de películas desde que el cine se convirtió en arte de expresión y lenguaje.

Sumergiéndonos en el muestrario de nuestro cine Venezolano, encontramos que en 1916 se realizo la primera película larga de ficción, "La Dama de las Cayenas", de Enrique Zimmermann, basada en la célebre novela La Dama de las Camelias, de Alejandro Dumas. En esta película, Margarita, una joven prostituta, hermosa y de vida licenciosa, se enamora de Armando, por lo que deberá enfrentar el rechazo de la sociedad para alcanzar la posesión de lo amado, quien le pide dejar sus costumbres displicentes, convirtiéndose en el primer acto de sacrificio de la heroína, tras lo cual retornara a su vida de placeres, es decir, a la libertad de vivir, con la cual llegara a la muerte por una enfermedad. Este arquetipo será reiteradamente utilizado en los relatos utilizados en el cine nacional subsecuente, en un entorno social donde las apariencias y normas de comportamiento eran muy estrictas, sirviendo estas películas quizás de instrumentos de reflexión y ejemplificación moral.

En 1924 se estrena La Trepadora, de Edgar Anzola, como adaptación de la novela de Rómulo Gallegos, en la que el personaje de Victoria, es una mujer que fue criada en el llano, en una hacienda llamada Cantarrana. Dejando atrás los dilemas e intrigas que dejaron sus padres con los antiguos dueños de la hacienda, se va la capital a cumplir sus ambiciones, de estatus, de poder, de realización, el llamado a la aventura, enfrentando los miedos que surgen al demostrar su temple llanero entre la sociedad de la ciudad capital y tener que competir con las mujeres citadinas, en la conquista de sus objetivos. Vemos entonces en Victoria , un ejemplo de mujer aguerrida, que para la época era innovador como figura heroica femenina dentro del muestrario literario y cinematográfico Venezolano, es una heroína que representa el arquetipo de Atenea, ambiciosa, enfocada en su objetivo, pragmática, aunque temerosa de algunas de sus emociones, es un modelo de mujer temido por los hombres.

En 1950 se estrena La balandra Isabel llegó esta tarde de Carlos Hugo Christensen. Esperanza, una mujer sensual del puerto de La guaira, que con sus encantos embauca a Segundo, capitán de "La balandra Isabel", quien es casado y con un hijo en la isla de Margarita. Esperanza deslumbra por su belleza, magnetismo erótico, es una afrodita, el arquetipo del amor y sexo, pues controla a los hombres que la abordan con sus encantos. Segundo cae en las redes de Esperanza, y se debate entre dos mundos, el de su estabilidad como esposo y padre de familia, y el de la amante que, tal como una sirena de la Odisea de Homero, hechiza con su belleza fatal y sus cantos de amor al hombre, al marinero que llega al puerto, haciéndolo renunciar a todo para satisfacer sus caprichos. Tal como su mismo nombre, ella guarda una Esperanza de que este hombre, Segundo, la ame tanto que se quede con ella y la saque del mundo de la prostitución. No será así, pues él decide dejarla y regresar a su pueblo natal, provocando que Esperanza busque en los hechizos y brujería, la manera de atarlo y retenerlo, por lo que vemos representada acá a la mujer como la culpable de torcer los caminos del hombre, la perdición en su aventura, la que no tiene nada y lo quiere todo, entregándose a los placeres de la vida.

De 1978 tenemos a Carmen la que contaba 16 años, de Román Chalbaud, adaptación de la novela Carmen de Mèrimee y de la opera de Bizet. Carmen es una hermosa mujer cuyo negocio es el contrabando. En una pelea hiere a otra contrabandista, por lo que es detenida. En el encierro conoce al sargento José Navarro, a quien con coqueteos y encantos le convence de soltarla a cambio de una cita. Comienza así nuestra protagonista a tejer sus redes alrededor del sargento Navarro, utilizando el poder de la seducción y el placer sexual para conseguir de él lo que necesita, es decir, tenemos la ejemplificación de la Celestina, que manipula con astucia la voluntad de los hombres, creando una obsesión en ellos y una relación de dependencia hacia su figura de mujer diosa. Carmen convierte al Sargento Navarro en un contrabandista y continua dándole placer a cambio de obtener lo que desea, pero las redes tejidas por ella terminan acorralándola a un punto en que la obsesión de Navarro es tal, que cegado por los celos, apuñala a Carmen en una corrida de Toros, creando una representación analógica con la muerte del animal. Tenemos pues el ejemplo de la femme fatale, esta Celestina que acabo siendo víctima de su propio juego de seducción.

De 1984, tenemos la película Oriana, de Fina torres. María, viviendo en Francia, ha heredado la casa de su tía Oriana, en Venezuela, por lo que regresa al país para arreglar la documentación y venderla. En su estadía, comienza a recordar momentos de cuando siendo una niña , vivió junto a su tía en la casa, y las preguntas sobre su propio pasado y el de su tía comienzan a surgir, mientras va redescubriendo cada rincón y cada recuerdo, que es parte de su propia vida. Acá nuestra heroína experimenta un retorno al vientre materno, volviendo a las vivencias de su transición de niña a mujer, en la cual tiene muchas dudas y recuerdos incomprendidos. Nuestra Heroína María, es el Arquetipo de Perséfone, dulce, sensual, sumisa y vulnerable, que baja a l inframundo o mundo de los sueños a buscar respuestas y emergerá como una nueva mujer, conocedora de lo místico y onírico. Tenemos pues el modelo de la mujer soñadora, idealista, que busca mas allá de lo que ve.

En 1987 se estrena Macu, la mujer del policía, de Solveig Hoogesteijn, basada en un hecho real ocurrido en Mamera. Macu es una niña de clase pobre, Ismael es un policía que se enamora que se siente atraído por Macu, teniendo veinte años más que ella, cuando esta solo tenía 8 años, a los 11 hace que se case con él y a los 14, ya teniendo 2 hijos de él, Macu se enamora de un joven del barrio y comienza a experimentar su verdadera etapa adolescente, encuentros amorosos, discotecas, flirteos. Ismael descubre la situación y llevado por los celos, una noche en una redada policial consigue al joven que se ha atrevido a tocar a su mujer, y lo hace desaparecer junto a otros dos jóvenes de la barriada. Ante esta situación, Macu no se convence de la inocencia de su marido.

En esta historia se ejemplifica el sistema patriarcal en una sociedad donde el hombre exige a la mujer como pertenencia, aún antes de haber llegado a la pubertad, costumbre esta que proviene de Europa y del Lejano y medio Oriente, en sistemas familiares designados y negociados entre los padres de los jóvenes para casarlos a conveniencia. Tenemos a nuestra Heroína Macu, enfrentándose a una situación difícil para una niña, es entonces el arquetipo de Perséfone, quien es raptada por Hades y llevada al inframundo, el cual es la vida que le da Ismael el policía, forzándola a ser madre sin aun haber terminado de desarrollarse como mujer y asfixiándola con episodios de celos y violencia que expresa su frustración como hombre y padre. Es el dilema de muchas adolescentes que se repite a lo largo y ancho de los estratos más pobres de nuestra sociedad Venezolana.

Comenzando el siglo XXI, tenemos la película Manuela Sáenz, La Libertadora del Libertador, de Diego Risquez. Con la que se busca quitar el velo y estigma colocado sobre Manuela como la Amante del Libertador, y se muestra como una activista política entregada a la causa de la libertad de los países suramericanos del yugo español. Como sabemos, la figura histórica de Manuela fue por mucho tiempo desdibujada, seguramente por el hecho de ser la mujer Amante del Libertador, que además abandono a su esposo para acompañar a Bolívar en sus batallas y luchar junto a él, por lo que cargo con un estigma histórico de muchos años, a tal punto que el presidente Guzmán Blanco mando a quemar la literatura donde aparecían las cartas entre ellas y El Libertador, para sepultar la relación poco aceptable de este con una Amante. En esta película, se nos muestra como mujer luchadora, con ideales de libertad y fiel acompañante y amante del Libertador, aunque su etapa de lucha política, anterior al encuentro con Bolívar no se destaca en la película, se nos muestra su carácter aguerrido y desafiante, el arquetipo de la mujer diosa Atenea, intuitiva, inteligente, estratega, que se enfrenta a la vida y no se deja apabullar por ningún hombre pero si se enamora y se entrega fielmente.

El hecho de esta reivindicación histórica de Manuela Sáenz es propicio como punto comparativo en lo que ha venido siendo un cambio en la visión cinematográfica Venezolana sobre la mujer y la Heroína reflejada en estos relatos. Hemos visto una transformación a través de la mujer fatal, la seductora, la dominante, la amante, la luchadora, la sumisa, la explotada, la vengativa, la soñadora, la liberadora, que ha logrado rebasar esa concepción griega y occidental de la mujer como "un mal necesario", derribando los estigmas, las discriminaciones y prejuicios sociales históricos y transformarlos en nuevas visiones humanas. Queda mucho camino aun por recorrer, con nuevas Heroínas y de la mano de directores y directoras que han asumido el reto de contar historias donde la mujer protagoniza y sigue atrapando nuestra atención y despertando emociones a través de esa misteriosa naturaleza de su ser.