Desperté rodeada de extraterrestres

Detalle de Totem sobre Piedras. Jorge Pizzani, 1980

Una noche me quedé dormida con la luz encendida, sentada en mi silla de ver televisión, frente a las noticias. Lo último que recuerdo es que afirmaban que seguro hay platillos voladores, OVNIS, visitando la Tierra y que llevan tripulantes… En oportunidades aterrizan y los extraterrestres salen a caminar y tomar muestras. En eso entreabro mis ojos y en medio de mi sueño encuentro que tengo a mi alrededor, rodeándome, unas figuras enanas, rechonchas, fuertes, son cinco pares de ojos redondos como huevos fritos con el amarillo de color verde y los párpados marrón tierra, que me miran como a un bicho extraño, una pieza de análisis… suavemente cierro los ojos para que no descubrieran que yo los había visto. El corazón me late, un sudor profuso me moja, escucho ruidos guturales, hablaban entre ellos con sonidos incomprensibles, pero no me tocaban, parecía que yo les era interesante.

En eso siento que estoy flotando a mas de un metro del suelo, una energía tranquila me levanta y direcciona hacia un vehículo que descubro detrás de ellos. El típico platillo volador que había visto tantas veces en fotografías que siempre consideré imágenes creadas por mentes acaloradas.

Allí me desmayé del susto y no supe mas de mí.

Veo colores que flotan en el espacio, un calidoscopio de partículas que forman hermosas figuras y en el fondo va apareciendo un espacio sideral infinito donde se desplazan estrellas y cometas de largas colas llenas de luces de colores, yo flotaba, la gravedad no existía, por tanto era igual estar boca arriba o boca abajo, de pie, de rodillas, sentada, acostada, enrollada… todo era suave como una almohada de finas pequeñas plumas de ganso blanco… o eran nubes de espuma, o pompas de jabón, o lunas, anillos… ¿qué era? En eso aparece una Reina, la reina de los extraterrestres. ¿Sería reina? Pero seguro que era femenina, no era tosca como los primeros tripulantes, esta era otra cosa. Yo seguía con los ojos cerrados, pero yo veía… creo que veían mis sentidos ocultos, los que no conocemos, la intuición. Eso es, yo intuía lo que pasaba como si lo estuviese viendo con los ojos, pero todo pasaba en mi cerebro y ya no tenía miedo… el OVNI me había llevado al NIRVANA.

Había una Corte… siempre los seres tienen una Corte. Hay un jefe con poderes superiores, es el mas rico, tiene pareja, cortesanos, lacayos y soldados que lo protegen… esos pequeños regordetes que en la Corte eran los de última categoría, aunque en el OVNI eran los que sabían hacer todo. Toda la Corte de extraterrestres me veía asombrada… a mi me colocaron en el aire, en forma horizontal. Apoyaron mi cabeza en un inmenso cristal de roca, como los hay en la Gran Sabana y pensé en las primeras formaciones geológicas, tepuyes, con las que nació la tierra. Y comprendí: los extraterrestres viven entre nosotros, en el mismo planeta Tierra, en las Cuevas aún por descubrir en el Macizo Guayanés, en las cavernas cerca del Salto Angel y del Auyantepui… y de allí salen con sus vehículos fabricados con los metales mas extraños que aún los terrícolas no conocemos y propulsados por la energía que reciben de los inmensos saltos de agua que brotan de la tierra y corren entre peñascos por los ríos mas antiguos del mundo…  y me integraba en ese mundo cuando suena un trueno fortísimo… se había desencadenado una tempestad de rayos y truenos, se baten los vidrios de las ventanas, la televisión de mi cuarto se apagó pero antes sonó como un disparo ¡y yo desperté! El Noticiero había terminado y ¿anonadada? regresé de la maravillosa realidad virtual a mi vida real, era la hora de irme a dormir.

María Cristina Capriles
Fundadora – Directora ESCINETV. Escuela de Cine y Televisión. Caracas. Venezuela.
Producciones MACRISCA: Cine, Video y Producciones Editoriales