De forma anecdótica, Edgar cuenta la primera vez que vio un rodaje de película en su vida, en China Town en Nueva York, y como se sintió en ese momento. Después de eso, da un cumplido a los cineastas venezolanos “de antes” expresando su admiración por las personas que aprenden empíricamente, porque eran directores empíricos, pero también valora mucho la formación académica.

